Hace unos meses, en una entrevista que nos hicieron a varias mujeres que nos dedicamos al cine hecho por mujeres, recordé que en 2011 y 2013 hicimos, con las activistas del Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), dos ediciones del Lesfest. Se nos ocurrió hacerlo porque éramos voluntarias del Outfest, el festival lgtbiq+ más antiguo del Perú, y había pocas películas lésbicas, así que decidimos hacer un festival propio solo de cine lésbico. Nos salió muy bien y fue mucha gente a los dos locales que fueron sede en esos años: el MHOL y el Centro Cultural de España. Luego lo dejamos porque la campaña por la Unión Civil consumió nuestros días por dos años enteros. Eran momentos álgidos que necesitaban todo nuestro tiempo y concentración.
Esas dos ediciones del Lesfest se habían borrado de mi memoria completamente, a pesar de que trabajo como programadora de dos festivales y una sala alternativa desde hace algunos años, así que dejé presencia de lo que hicimos en esta publicación del 22 de enero de 2026 en el instagram del Archivo Lésbico del Perú, una iniciativa que venimos impulsando desde el 2025 y que hizo su primera publicación en redes el 14 de noviembre y que ha tenido el apoyo de Camila Vega, Mirella Villafane, Ale Hidalgo, Katia Villachica y Kathe Milla, quienes hicieron videos, diseños y reuniones para alimentar el proyecto.
En uno de estos trabajos de programación recibimos muchos cortos animados que contaban historias de amor lésbico que me parecieron increíbles y llenos de talento, pero que, lamentablemente, no encajaban con la programación que estábamos diseñando para ese festival. Me daba mucha pena dejarlos de lado, así que pensé que sería un buen momento para revivir el Lesfest y lancé una convocatoria que, por suerte, a pesar del poco tiempo que tuvo para desarrollarse (del 28 de enero al 1 de marzo), apenas un mes, recibió muchas películas, lo que nos daba un buen piso para realizar el festival.

En el camino, mientras estaba abierta la convocatoria, tuvimos la oportunidad de estrenar un documental hecho por un colectivo de lesbianas indígenas de México llamado “Rebeldías que florecen desde la comunidad”, con la presencia de una de sus participantes: Rosalinda Santiz.


Fue un día muy inspirador y con ese empujón nos lanzamos a organizar el Lesfest, primero solo con el apoyo de Mirella Villafane y Ana Karina Barandiarán (en la programación y los textos curatoriales) y Wendy Arancibia (en la gestión de actividades), y luego se sumaron muchas más, gracias a la convocatoria para voluntarias del Archivo Lésbico, lo que enriqueció el festival, pues llegaron con ideas nuevas y otras miradas. Así, logramos nuestro precioso afiche oficial (a cargo de Brisa Díaz) y nuestro lema: “Cine en estado de deseo”, y redujimos una fecha para empezar el viernes 24 y terminar el domingo 26 de abril, Día de la Visibilidad Lésbica.

Organizar un festival no es fácil, se requiere mucho trabajo, dedicación, profesionalismo y dinero. Gracias a la experiencia en el Insólito, en donde Lina Durán ha sido mi maestra por muchos años, pudimos realizar un festival a la altura de lo que se nos demandaba: volver a crear comunidad lésbica ahí donde había decaído nuestro tejido comunitario debido al contexto político en el que vivimos actualmente.
En los otros festivales yo solo me había dedicado a la programación, pero en este tenía que ver también tema de diseño, contenidos, curaduría, catálogo, producción en general, recepción, atención, fondos, ventas y más.
En la programación tuvimos cuatro competencias, aunque originalmente eran tres, pero así es la programación, todo puede cambiar en segundos. Las competencias oficiales eran de cortometraje, animación y series, no logramos concretar la de largometrajes porque las películas que llegaron no encajaban con lo que queríamos. La cuarta competencia, la peruana, surgió cuando nos dimos cuenta de que había suficiente para colocarlas en una sola muestra. Las juradas invitadas decidirían sobre cortos, animación y series, y las programadoras decidirían en la peruana.
La programación implica también la presentación de un catálogo y de textos curatoriales. He asistido a varios festivales en Argentina, Chile, España y Bélgica, y he podido apreciar que los mejores festivales son los que le dedican tiempo a las películas más que a lo extracinematográfico. Algo que ocurre en los buenos festivales es que presentan una curaduría escrita, eso significa apreciar y agradecer el trabajo de lxs directorxs que participan en el Festival. Lo he visto en Bafici, Mar del Plata, Valdivia, Punto de Vista y Courtisane, y se me quedó grabado como fuego.
Así que estuve decidida a como dé lugar a sacar un catálogo. Gracias a Camila Miyauchi, en diseño y diagramación, el catálogo es de una belleza apabullante y ha sido muy apreciado por todas las directoras que participaron. En los textos curatoriales, quemándose las pestañas para ver todas las películas a tiempo y escribir sobre ellas, participaron Mirella Villafane, Victoria Vives y Ana Karina Barandiarán. Sin las cuatro, este catálogo hubiera sido imposible. En este QR pueden apreciarlo.

Un Festival debe tener identificadores para su equipo, por eso, con Myriam López, intentamos que congresistas y ONG feministas y lesbianas dieran algún apoyo económico, pero nadie acudió al llamado, así que recurrí a las amigas. Gracias a Gladys Galarreta, Carmen Espinoza, Jessica Huertas y Mariela Belleza, que donaron para polos, gafetes, movilidad, alimentación y banderas. Siempre las tendremos en nuestros corazones.
Lo más difícil tal vez fue conseguir las dos películas lésbicas de estreno: “Jone, a veces” de Sara Fantova (Bilbao) y “Levante” de Lillah Halla (Brasil). La primera la había visto en el Festival de Málaga y me había encantado su frescura y libertad, la segunda la había visto en el Festival de Valdivia y me había impactado mucho esta drama sobre aborto y amistad, tanto que incluso quise crear un festival de cine juvenil solo para traer este tipo de películas.
Lo primero era encontrar a las directoras y hablarles directamente sin mediación de sus distribuidoras, a las dos las encontré en el Ig y les mandé mensajes, Sara respondió luego de varios días, pero Lilla no respondía nada, así que me puse a rastrear todos sus posts hasta que di con el ig de su guionista, quien me respondió muy contenta, pues es periodista y muy famosa en Brasil (ha publicado varios libros importantes), ella me dio el correo de Lilla.
Luego venía el intercambio con sus distribuidoras y hacerles saber que somos un festival autogestionado, sin fondos del Estado ni de las ONG. Por suerte, aceptaron, fueron muy amables y decidieron apoyar el festival sin cobrar nada. Así que tuvimos estos dos estrenos fabulosos, al que se sumó “En camino a Leo” de Ana Bárcenas, que sí llegó por la convocatoria y fue la única que pasó a sección oficial. Casualmente este documental también estuvo en el Festival Manifestarte, que se realizó en casi las mismas fechas que el Lesfest y del que yo era jurado de prensa para la competencia internacional de largometrajes.
Fueron tres días de intensidades lésbicas, empezando el viernes 24 con la inauguración, el sábado con el Taller de collage “Decora tu concha” y el domingo con el Primer Tour Lésbico por el Centro Histórico de Lima. Luego con todas las tardes de películas. No hubiera salido tan bien sin el apoyo del voluntariado del Archivo Lésbico: Carolina, Brisa, Allegra, Camila C., Camila V. Lucía, Tita, Dania y Kris. Agradecemos al Outpride y Jheinser Pacaya por ser la sede para la fiesta oficial. A las directoras peruanas que presentaron sus películas y participaron en el conversatorio. Y a todas las que asistieron a cada uno de los días de exhibición.
Larga vida al Lesfest.

Ganadoras
Competencia de Cortometrajes – Ganador
Inés – José Antonio Gutiérrez Moreno
Decisión del Jurado: Por atravesar dos décadas de ausencia y silencio. Explora el reencuentro de dos amigas que se separaron por la homofobia y la represión de tiempos pasados. Las tomas íntimas y la fotografía cálida hacen que los personajes se sientan vivos, y la valentía de visibilizar las terapias de electroshock es un acto de memoria necesario. Este corto, con sus toques de humor negro, es un viaje de liberación que resuena con fuerza hoy.
Competencia de Series – Ganadora
Contando los días – Alba Loureiro y Tania Medina
Decisión del Jurado: Por ser una joya ligera y vibrante, que ve las relaciones lésbicas con un enfoque realista y divertido. Las actuaciones frescas y la fotografía colorida te atrapan de inmediato. Los personajes, ya en la treintena, rompen con clichés juveniles y, a través de su dinámica, nos muestran un amor maduro, con altibajos, sin presión ni ataduras, y con la profunda decisión de apoyarse.
Competencia de Animación – Ganadora
Cómo nace un río – Luma Flôres
Decisión del jurado: Por ser una alegoría lésbica sobre la fuerza y la sensualidad del cuerpo y la energía femenina. La representación del deseo en armonía con la naturaleza y el uso de colores y sonidos como mediadores de esta historia refuerzan su mensaje y nos inundan de sensaciones, evocando la relación feminista cuerpo-territorio de una manera erótica, voluptuosa y mágica.
Decisión del Jurado: Por ser una historia del descubrimiento del deseo y la decepción. La película explora la expectativa en la cotidianidad del tiempo y el movimiento donde nos entrelazamos en la evolución de nuestros vínculos. Ese reconocernos, acompañarnos y enamorarnos desde que somos niñas y, a su vez, el acto de soltarnos manteniendo la mirada abierta.
Competencia de Animación – Mención Honrosa
Safo – Rosana Urbes
Decisión del Jurado: Por ser un corto que se vale de una técnica mixta para reflexionar sobre las diversas reinterpretaciones que ha tenido la poesía de la escritora lesbia que da nombre a la película. Invita a reflexionar sobre cómo aproximarse a una obra silenciada y censurada, y que, por lo tanto, tiene vacíos. Es ahí donde entra la recreación y la reimaginación de la poesía de Safo. Al presentar múltiples estilos y técnicas, la autora propone que la intertextualidad no es exclusiva de la literatura, sino de toda producción artística. “Safo” no solo reflexiona sobre la literatura y el papel como repositorio de transmisión de la memoria, sino en su relación con la misma animación, cuyo primer soporte fue el papel y cobró vida con las tecnologías. Si la animación es una exploración de los sentidos y la plasticidad del cuerpo, de la materia y de la imagen, “Safo” lo logra con claridad.
Competencia de Cortometrajes – Mención Honrosa
¿Cuándo fue que desperté? – Mariana Correa
Decisión del jurado: Esta historia original y por momentos inquietante presenta a Clarice y María, dos mujeres que se sienten atraídas desde la primera mirada. Clarice trabaja como editora en una empresa que registra sueños, mientras que María es fotógrafa. Ambas descubren que comparten el mismo sueño, y a partir de aquello el corto brasileño explora el vínculo que construyen, que oscila entre lo real y lo onírico. El tratamiento de las tomas, los efectos y el color refuerzan esta atmósfera ambigua, que remite a la estética de culto de la película Mulholland Drive.
Competencia de Cortometrajes – Mención Honrosa
Por qué migran los peces – Stephanie Mora y Camila Pujana
Decisión del Jurado: Por ser un corto íntimo que retrata el reencuentro de Luciana y Sofía en una isla. Con pocos diálogos, la película transmite las emociones que fluyen entre ambas. El paisaje también adquiere protagonismo como testigo del amor y el desamor, de las palabras y los silencios, y de la tensión entre quedarse o migrar.
Competencia Peruana – Ganadora
La chica de mis sueños – Gabriela Tello
Decisión de las Programadoras: Este corto se revela desde el inicio como un gesto íntimo y profundamente poético. La voz narrativa vuelve sobre la experiencia del amor lésbico en la infancia para interrogarla desde el presente. Así, entre el juego y la imaginación, emergen los límites impuestos por los roles de género. No se ofrecen respuestas, pero se abre un espacio donde el amor lésbico se vuelve posible como una forma de pensarse y vivirse en libertad.
Competencia Peruana – Mención Honrosa
Rojo – Paula Amaya
Decisión de las Programadoras: Ser mujer implica habitar una serie de normas que atraviesan el cuerpo, el lenguaje y lo social. Cómo se nombra y cómo se mira configuran una identidad que siempre está en relación con lo colectivo. Desde una mirada honesta y directa, el corto se construye como un ensayo poético que interpela directamente la experiencia femenina. Nos invita a cuestionar las formas sistemáticas de desigualdad de género y a reconocer la posibilidad de formar parte de su transformación.

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