El Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha hecho pública la lista completa de títulos que competirán en su Sección Oficial, y este año la selección respira compromiso, experimentación y una notable presencia de mujeres detrás de las cámaras.

Entre las propuestas más esperadas figuran Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, que tras el éxito de Cinco lobitos regresa con un retrato íntimo y socialmente afilado; Flores para Antonio, firmada a cuatro manos por Isaki Lacuesta y Elena Molina, donde la co-dirección femenina introduce nuevas texturas narrativas; Las corrientes, de la argentina Milagros Mumenthaler, que promete abordar con sensibilidad poética temas de memoria y desplazamiento; y Zeru Ahoak/Bocas de cielo, de Koldo Almandoz, cuya mirada arriesgada ha sido habitual en el circuito festivalero.

Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa

En el terreno internacional, la francesa Alice Winocour presenta Couture, una mirada personal que conjuga estética y denuncia, y la polaca Agnieszka Holland, eterna agitadora política, llega con Franz (Franz Kafka), obra que se adivina cargada de resonancias históricas y contemporáneas.

En clave más explícitamente política, destaca Karmele de Asier Altuna, sobre el compromiso político y personal en el contexto vasco; Anatomía de un instante y Los tigres, de Alberto Rodríguez, ambas de corte histórico-político; y Sai: Disaster, de Kentaro Hirase y Yutaro Seki, que se adentra en las consecuencias humanas y ecológicas de la catástrofe.

Las corrientes de Milagros Mumenthaler

El riesgo formal también encuentra espacio en las óperas primas: La suerte, de Pablo Guerrero en tándem con el maestro del terror Paco Plaza, promete una fusión poco habitual entre realismo y género; y Historia del buen valle, de José Luis Guerin, aunque no es debutante, explora nuevos formatos híbridos que rozan el ensayo fílmico.

Historia del buen valle de José Luis Guerin

Fuera de concurso, pero imposible de ignorar, Un fantasma en la batalla de Agustín Díaz Yanes aportará su habitual pulso narrativo a un festival que este año no se limita a mirar, sino que interpela directamente al espectador.

Con una mezcla de cine político, miradas autorales y voces emergentes, el Zinemaldia 2025 se perfila como una edición que no teme al riesgo ni a incomodar.



Sección Oficial