Nuestro cuerpo es una estrella que se expande parte de una pregunta muy compleja que atraviesa las experiencias de les hermanes Semillites y Tania Hernández Velasco: ¿cómo reconocernos cuando nuestra identidad está atravesada por el cuerpo, la memoria, la herencia y la mirada de los demás? Y, al hacerlo, ¿podemos transformar la manera en que nos vemos a nosotros mismos? Para abordarla, el documental se abre al autorretrato y la performance, y se resiste a ser contenido por una sola forma.
Desde sus primeros minutos, la película puede resultar desconcertante. Las conversaciones, construidas como manifiestos íntimos, avanzan entre recuerdos, anécdotas y reflexiones que no siempre encuentran una conexión inmediata. Mientras Semillites vuelve sobre las preguntas que han atravesado su relación con el género y su transición, Tania revisa su relación con el color de piel, la racialización de su cuerpo y su herencia indígena. En sus diferencias, se van abriendo espacios que permiten que la experiencia de une despierte nuevas preguntas en le otre. Así, el ejercicio de reconocerse deja de ser individual para volverse colectivo.

El montaje potencia esta dimensión al establecer un diálogo entre los cuerpos y los paisajes, que parecen prolongarlos y, al mismo tiempo, ofrecer una distancia desde la que contemplarse. Esta relación entre cuerpo y entorno también atraviesa la forma en que la película construye sus imágenes, desde la desnudez y los primeros planos hasta las texturas y los sonidos. La cercanía de estos planos, que por momentos puede resultar incómoda, parece guardar relación con ese ejercicio necesario de volver sobre la propia historia. Aquí el cuerpo no solo se piensa, también se siente, y se convierte en el punto desde el que les protagonistas se relacionan con el entorno.
Esta reflexión no permanece únicamente en la intimidad de les protagonistas. En determinado momento, la película se abre hacia sus familias y, con ella, hacia los recuerdos y percepciones que los demás han construido sobre quiénes son. Aunque este giro puede sentirse abrupto después de una primera parte más sensorial, no parece alejarse de la búsqueda inicial, sino llevarla hacia otro lugar. Ya no se trata únicamente de cómo elles se recuerdan o se perciben, sino también de cómo las historias de sus familias atraviesan la forma en que se entienden a sí mismes.
El valor de una película como esta reside en hacer visibles experiencias atravesadas por el género, la racialización y la herencia, cada una con sus propias dudas, miedos y formas de relacionarse con el cuerpo. Que estas historias encuentren en el cine un espacio para expresarse resulta, en sí mismo, alentador para un cine que todavía tiene mucho por explorar. Más que ofrecer una respuesta definitiva sobre la identidad, la película deja abierta la posibilidad de seguir preguntándonos por ella y por las formas en que aprendemos a mirarnos.
FICHA TÉCNICA
País: México
Año: 2025
Duración: 84 min
Formato: Documental – Color
Idioma original: Español, inglés
Dirección: Semillites Hernández Velasco, Tania Hernández Velasco
Guion: Semillites Hernández Velasco, Tania Hernández Velasco
Fotografía: Sandra Luz López Barroso, Tania Hernández Velasco
Edición: Dania Toucedo, Tania Hernández Velasco
Sonido: María Alejandra Rojas, Nayuribe Montero Kiménez
Música: Fernando Vigueras (en colaboración con Aura Arreola)
Producción: Tania Hernández Velasco, Viana Gonzáles
Intérpretes/Participantes: —
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